¿cómo vivían las mujeres en afganistán?

La vida de una mujer en afganistán

Lejos quedan los días en los que la administración de George W. Bush abrazaba los derechos de las mujeres y su empoderamiento como justificación de su guerra contra los talibanes. Lejos quedan los días de la administración de Barack Obama, cuando la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton anunció que las condiciones previas para las negociaciones de Estados Unidos con los talibanes incluían la renuncia de éstos a Al Qaeda y su compromiso de respetar la constitución afgana y proteger los derechos de las mujeres. Menos de diez años después, la renuncia a Al Qaeda aún no se ha hecho explícita y públicamente; el orden constitucional y los derechos de las mujeres siguen siendo objeto de negociaciones intraafganas y se verán afectados por la evolución del equilibrio de poder militar.

Aunque en un principio se esperaba para marzo, las negociaciones formales entre el gobierno afgano y los talibanes comenzaron finalmente en septiembre. El gobierno afgano ha designado un equipo de negociación de 21 miembros que incluye a cinco mujeres afganas. El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, también creó el Alto Consejo para la Reconciliación Nacional, un órgano superior de supervisión para controlar y dirigir al equipo negociador. De los 46 miembros designados, sólo nueve son mujeres, mientras que los antiguos señores de la guerra y los hombres de mayor edad con poder dominan la lista. Aunque la lista sigue siendo objeto de disputa entre las facciones del Presidente Ghani y Abdullah Abdullah -su principal rival político y el jefe del Alto Consejo-, los comentaristas afganos la interpretaron ampliamente como una marginación de las mujeres afganas y una representación sólo «en puestos reservados», y como «reflejo de una estructura de poder del Afganistán de 2001» dominada exclusivamente por los señores de la guerra y los ancianos tribales.

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Cómo se trata a las mujeres en afganistán

Afganistán no es seguro. Especialmente para las activistas de los derechos de la mujer. Los talibanes han recuperado el control del país. Las vidas de las activistas por los derechos de las mujeres, periodistas, políticas y artistas están en grave peligro. Muchas intentan desesperadamente huir de Afganistán. Todas las mujeres que no quieren vivir bajo el régimen talibán y, por tanto, se resisten a su opresión y violencia, se están convirtiendo en defensoras de los derechos de las mujeres en Afganistán.Con esta iniciativa, nosotras -HÁWAR.help y el Centro de Política Exterior Feminista- queremos hacer dos cosas: (1) utilizar nuestra plataforma y nuestro alcance para recaudar donaciones para las organizaciones de derechos de las mujeres afganas y para aquellas que necesitan nuestro apoyo en esta situación de peligro para la vida. Y (2) hacer demandas políticas para una política exterior basada en los derechos humanos.

Derechos de la mujer en afganistán 1960

Una delegación de mujeres afganas, entre las que se encontraban parlamentarias, defensoras de los derechos de la mujer, periodistas e investigadoras, intervinieron en una serie de actos y reuniones de alto nivel en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, al margen del debate abierto del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la mujer, la paz y la seguridad.

Naheed Farid fue una de las muchas mujeres líderes que abandonaron Afganistán, temiendo por sus vidas, cuando los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021. Farid habló recientemente en la ONU, pidiendo apoyo internacional para hacer frente a la crisis humanitaria que se está produciendo en Afganistán y para salvaguardar los derechos de las mujeres.

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[La representante adjunta de ONU Mujeres en Afganistán, Alison Davidian, habla de la situación actual de las mujeres y las niñas en Afganistán y de lo que más necesitan de la comunidad internacional.

En su intervención en el debate abierto del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la mujer, la paz y la seguridad, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, dijo: «Si queremos ver una diferencia tangible en la vida de las mujeres y las niñas y un cambio de paradigma en la forma de

Wazhma frogh

La última vez que los talibanes estuvieron en el poder, a finales de los 90 y principios de los 2000, la represión fue una característica de su gobierno. Esto era especialmente cierto para las mujeres. Las niñas no podían ir a la escuela; las mujeres no podían tener un trabajo ni salir de casa sin que las acompañara un familiar masculino. Las que desafiaban las directrices de los talibanes y su interpretación fundamentalista del Islam eran castigadas, a menudo brutalmente, con azotes o palizas.

La invasión de Afganistán por parte de Estados Unidos tras los atentados del 11-S puso la visión del mundo de los talibanes en tela de juicio. La guerra se convirtió en algo más que terrorismo; aspectos como la ampliación de los derechos de la mujer se integraron en la misión de Estados Unidos en ese país. En noviembre de 2001, la primera dama Laura Bush dijo que la retirada de los talibanes significaba que «el pueblo de Afganistán, especialmente las mujeres, se alegra». En 2010, la secretaria de Estado Hillary Clinton dijo a un grupo de ministras afganas: «No os abandonaremos, estaremos siempre con vosotras».

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Veinte años después, Estados Unidos se está marchando, y a medida que ejecutaba esos planes, esas justificaciones anteriores se desvanecían. El presidente Joe Biden ha dicho, en la retirada militar, que el objetivo de EE.UU. en Afganistán era derrotar al terrorismo allí. La semana pasada dijo que «la idea de que podemos ocuparnos de los derechos de las mujeres en todo el mundo mediante la fuerza militar no es racional».

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