Diferencia de sexos

Justicia de género

Si bien la pobreza extrema ha disminuido drásticamente entre 1990 y 2015, en todas las regiones la pobreza sigue siendo de género. A nivel mundial, las mujeres de entre 25 y 34 años tienen un 25% más de probabilidades que los hombres de vivir en la pobreza extrema. La mayoría de estas mujeres carecen de acceso a la protección social y a los servicios públicos que les proporcionarían vías sostenibles para salir de la pobreza.

Gracias a un mejor acceso a la atención a la maternidad, hoy mueren menos mujeres en el parto que hace 20 años. Sin embargo, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres siguen estando lejos de hacerse realidad. En 2019, 190 millones de mujeres en edad reproductiva de todo el mundo que querían evitar el embarazo no utilizaban ningún método anticonceptivo, lo que supone un aumento respecto a los 156 millones del año 2000. Impulsar las inversiones en protección social y servicios públicos con perspectiva de género, como la salud y la educación, es fundamental para cerrar estas brechas.

El poder y la toma de decisiones siguen estando abrumadoramente dominados por los hombres. La representación de las mujeres en los parlamentos se ha duplicado con creces desde el 11% de 1995, pero los hombres siguen ocupando las tres cuartas partes de los escaños. Los hombres también ocupan el 73% de los puestos directivos y son el 70% de los negociadores del clima. En las negociaciones de paz, las cifras son aún más sombrías. A pesar de las pruebas concluyentes de que cuando las mujeres participan en los procesos de paz formales, los acuerdos son más inclusivos y duraderos, las mujeres sólo representan el 13% de los negociadores de paz y el 4% de los firmantes.

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Cerrar la brecha de género

La mayoría de las empresas dicen estar comprometidas con la promoción de las mujeres en puestos de liderazgo. Sin embargo, lo que no reconocen es que las barreras sistémicas frenan a las mujeres. El resultado es que las mujeres siguen estando en desventaja en todas las etapas de su empleo y subrepresentadas en los puestos de poder.

Basándose en sus propias investigaciones y en las de otros, los autores describen las formas más comunes de discriminación por razón de género en siete áreas clave de la gestión del talento: la captación de candidatos, la contratación de empleados, la integración de los recién llegados a la organización, el desarrollo de los empleados, la evaluación del rendimiento, la gestión de la remuneración y la promoción, y la retención de los empleados.

Las empresas pueden nivelar el terreno de juego identificando los patrones de sesgo de género en la forma en que tratan a las personas y luego haciendo sistemáticamente los cambios apropiados. Pueden, por ejemplo, evitar el lenguaje cargado en las ofertas de empleo, anonimizar los currículos de los solicitantes, cultivar una cultura inclusiva, aumentar el acceso de las mujeres a los mentores, establecer criterios claros para las ofertas y los aumentos de sueldo y desestigmatizar los acuerdos de trabajo flexibles. La investigación ha demostrado el valor de todas estas prácticas para aprovechar plenamente el talento de las mujeres.

Causas de la brecha de género

A lo largo de los años, el mundo se ha acercado a la igualdad de género. Hay una mejor representación de las mujeres en la política, más oportunidades económicas y una mejor atención sanitaria en muchos lugares del mundo. Sin embargo, el Foro Económico Mundial estima que habrá que esperar otro siglo para que la verdadera igualdad de género sea una realidad. ¿Qué es lo que impulsa la brecha entre géneros? He aquí 10 causas de la desigualdad de género:

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En todo el mundo, las mujeres siguen teniendo menos acceso a la educación que los hombres. ¼ de las mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años no terminan la escuela primaria. Ese grupo constituye el 58% de las personas que no completan esa educación básica. De todos los analfabetos del mundo, ⅔ son mujeres. Cuando las niñas no reciben la misma educación que los niños, esto tiene un efecto enorme en su futuro y en el tipo de oportunidades que tendrán.

Una de las causas de la desigualdad de género en el empleo es la división de los trabajos. En la mayoría de las sociedades, existe la creencia inherente de que los hombres están mejor equipados para realizar ciertos trabajos. La mayoría de las veces, esos son los trabajos mejor pagados. Esta discriminación se traduce en menores ingresos para las mujeres. Las mujeres también asumen la responsabilidad principal del trabajo no remunerado, por lo que aunque participen en la fuerza de trabajo remunerada, tienen un trabajo extra que nunca se reconoce económicamente.

Ejemplos de brecha de género

Esta publicación ofrece una orientación práctica sobre cómo utilizar los bonos sostenibles para acceder de forma creíble a la financiación de proyectos y estrategias que promuevan los objetivos de igualdad de género y logren un impacto duradero.

Esta guía, elaborada por ONU Mujeres, la Corporación Financiera Internacional y la Asociación Internacional de Mercados de Capitales, se basa en los marcos globales existentes: los principios de los bonos sociales, las directrices de los bonos de sostenibilidad y los principios de los bonos vinculados a la sostenibilidad, y proporciona ejemplos ilustrativos del uso de los ingresos en relación con el género, así como indicadores clave de rendimiento y objetivos de rendimiento de sostenibilidad en el caso de los bonos vinculados a la sostenibilidad.

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Esta guía ayuda a los emisores de bonos nuevos y existentes, a los prestatarios, a los suscriptores, a los organizadores y a los revisores externos a tomar medidas para integrar los objetivos de igualdad de género en los productos de deuda sostenible. También es un recurso para los inversores que buscan comprender y apoyar proyectos y estrategias diseñados para promover la igualdad de género en los productos de deuda sostenible.

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