¿qué son las dinamicas de violencia?

Víctimas de la violencia doméstica

La violencia doméstica es cualquier acto abusivo entre miembros de la familia, ex-cónyuges, parejas íntimas, ex-parejas íntimas, parejas que salen y ex-parejas que salen, en el que una de las partes busca ganar/mantener el poder y el control sobre la otra pareja. Las parejas o ex parejas pueden ser del mismo o distinto sexo.

La violencia doméstica consiste en la «violencia de pareja íntima», que incluye a los cónyuges actuales y anteriores, a las parejas actuales y anteriores con o sin hijos en común y a las parejas que salen. Este tipo de violencia puede darse entre parejas heterosexuales o del mismo sexo y no requiere intimidad sexual. La VPI puede variar en frecuencia y gravedad. Se produce en un continuo, que va desde un golpe que puede o no afectar a la víctima hasta una agresión crónica y grave.

La violencia doméstica también incluye la «violencia de pareja no íntima», que es la violencia entre individuos que no son pareja íntima, pero que tienen una relación familiar, como por ejemplo, madre/hijo adulto, o hermano/hermana.

La violencia doméstica no sólo afecta a las personas maltratadas, sino que también tiene un efecto sustancial en los miembros de la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, otros testigos y la comunidad en general. Los niños, que crecen siendo testigos de la violencia doméstica, se encuentran entre las personas gravemente afectadas por este delito. La exposición frecuente a la violencia en el hogar no sólo predispone a los niños a numerosos problemas sociales y físicos, sino que también les enseña que la violencia es una forma de vida normal, lo que aumenta el riesgo de que se conviertan en la próxima generación de víctimas y maltratadores de la sociedad.

Dinámica de las relaciones abusivas.

Cualquiera puede ser víctima de la violencia doméstica. NO hay una «víctima típica». Las víctimas de la violencia doméstica proceden de todos los ámbitos de la vida, de diferentes grupos de edad, de todos los orígenes, de todas las comunidades, de todos los niveles educativos, de todos los niveles económicos, de todas las culturas, de todas las etnias, de todas las religiones, de todas las capacidades y de todos los estilos de vida.

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Las víctimas de la violencia doméstica no se provocan a sí mismas, no siempre carecen de confianza en sí mismas, ni son tan abusivas como el agresor. La violencia en las relaciones se produce cuando una persona se siente con derecho a tener poder y control sobre su pareja y decide utilizar el abuso para obtener y mantener ese control. En las relaciones en las que existe violencia doméstica, la violencia no es igual. Incluso si la víctima se defiende o instiga la violencia en un esfuerzo por calmar la situación. Siempre hay una persona que es la fuente principal y constante de poder, control y abuso en la relación.

Las agresiones físicas y sexuales, o las amenazas de cometerlas, son las formas más evidentes de violencia doméstica y suelen ser las acciones que hacen que los demás se den cuenta del problema. Sin embargo, el uso regular de otros comportamientos abusivos por parte del maltratador, cuando se ven reforzados por uno o más actos de violencia física, constituyen un ámbito más amplio de abuso. Aunque las agresiones físicas sólo se produzcan ocasionalmente, infunden miedo a futuros ataques violentos y permiten al maltratador controlar la vida y las circunstancias de la víctima.

Violencia doméstica

Dinámica de la violencia doméstica y familiarLa violencia doméstica y familiar es perpetrada predominantemente por hombres contra mujeres en el contexto de las relaciones de pareja. Los niños pueden estar expuestos a la violencia de diversas maneras o pueden ser víctimas directas. Si bien la violencia puede tener lugar en una serie de relaciones y adoptar muchas formas diferentes -físicas o no físicas, sexuales y no sexuales, directas o indirectas, reales o amenazadas-, se caracteriza por un patrón de comportamiento abusivo que implica el ejercicio del control por parte del agresor sobre la víctima, cada vez más denominado control coercitivo, a menudo durante un período prolongado. Este comportamiento puede darse a lo largo de toda la relación, o puede iniciarse o exacerbarse en momentos de mayor riesgo, por ejemplo, en caso de embarazo, de intento de separación o de separación real, y durante los procedimientos judiciales relacionados con los hijos o los asuntos de propiedad conjunta.

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Los profesionales que trabajan con las víctimas y los agresores se han esforzado por explicar la naturaleza distintiva de la violencia doméstica y familiar. Una referencia común es la «Rueda de poder y control» de Duluth. Esta representación figurativa identifica la violencia doméstica y familiar como un ciclo de violencia en forma de rueda, que comprende un anillo exterior que destaca la violencia física y sexual y un anillo interior que incluye descripciones de múltiples comportamientos abusivos con el poder y el control siempre en su centro. Los modelos como éste ayudan a comprender, pero no pretenden ser definitivos. Cada caso de violencia doméstica y familiar implica una serie de hechos únicos y complejos que deben considerarse en su conjunto para comprender la experiencia de violencia de la víctima y responder adecuadamente al riesgo de violencia futura y a la responsabilidad del autor. Hacer suposiciones sobre las motivaciones y los comportamientos de las partes, o intentar clasificar la violencia según la gravedad o las circunstancias generales de las partes, puede dar lugar a una mala comprensión de la dinámica de la violencia en un caso concreto y a respuestas inadecuadas a las necesidades de la víctima y el agresor.

Dinámica de la violencia familiar

La violencia doméstica es cualquier acto abusivo entre miembros de la familia, ex-cónyuges, parejas íntimas, ex-parejas íntimas, parejas que salen y ex-parejas que salen, en el que una de las partes busca ganar/mantener el poder y el control sobre la otra pareja. Las parejas o ex parejas pueden ser del mismo o distinto sexo.

La violencia doméstica consiste en la «violencia de pareja íntima», que incluye a los cónyuges actuales y anteriores, a las parejas actuales y anteriores con o sin hijos en común y a las parejas que salen. Este tipo de violencia puede darse entre parejas heterosexuales o del mismo sexo y no requiere intimidad sexual. La VPI puede variar en frecuencia y gravedad. Se produce en un continuo, que va desde un golpe que puede o no afectar a la víctima hasta una agresión crónica y grave.

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La violencia doméstica también incluye la «violencia de pareja no íntima», que es la violencia entre individuos que no son pareja íntima, pero que tienen una relación familiar, como por ejemplo, madre/hijo adulto, o hermano/hermana.

La violencia doméstica no sólo afecta a las personas maltratadas, sino que también tiene un efecto sustancial en los miembros de la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, otros testigos y la comunidad en general. Los niños, que crecen siendo testigos de la violencia doméstica, se encuentran entre las personas gravemente afectadas por este delito. La exposición frecuente a la violencia en el hogar no sólo predispone a los niños a numerosos problemas sociales y físicos, sino que también les enseña que la violencia es una forma de vida normal, lo que aumenta el riesgo de que se conviertan en la próxima generación de víctimas y maltratadores de la sociedad.

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