Dinamicas para trabajar la igualdad de genero con adultos

Cómo mejorar la igualdad de género en el trabajo pdf

Muchos hombres que teletrabajan desde casa por primera vez se encuentran en primera fila con las exigencias diarias de llevar una casa y cuidar a los niños, así como con un curso intensivo para aprender a «equilibrar» el trabajo y la familia. Aunque muchos hombres han experimentado la tradicional inversión de roles durante breves periodos, la mayoría nunca ha trabajado desde casa durante un periodo prolongado mientras se inclinaba como cuidador principal de los niños. La mayor parte de este trabajo ha recaído en las mujeres.

La presencia de un mayor número de hombres que compartan más plenamente las tareas domésticas durante un periodo de tiempo prolongado tiene el potencial de crear un cambio radical en las normas de género, tanto en el hogar como en el trabajo. Los hombres que teletrabajan durante la pandemia son más propensos a apreciar las experiencias laborales y familiares de las mujeres, a comprender el valor de los acuerdos laborales flexibles, a apreciar los beneficios de las relaciones con los compañeros de trabajo y a servir de modelo de roles de género más equitativos entre el trabajo y la familia para sus hijos.

Jack Koban, geólogo y gestor de proyectos de ingeniería, trabaja desde casa durante la parada de la pandemia, mientras que su mujer, Ashley Saucier, trabaja muchas horas como médico de urgencias pediátricas. En nuestra reciente llamada con Jack, reflexionó: «No recuerdo la última vez que cociné tres comidas al día y lavé los platos durante tres semanas seguidas. Ha sido agradable estar en casa, tener más tiempo en familia y estar más involucrado con los niños. Definitivamente, hemos conseguido un nuevo equilibrio entre trabajo y vida».

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Ejemplos de dinámicas de género

Amartya Sen, al que se suele llamar el padre del concepto de «desarrollo humano», nos recuerda una cita de H.G. Wells, en la que decía que «la historia de la humanidad se convierte cada vez más en una carrera entre la educación y la catástrofe». Sen sostiene que «si seguimos dejando a vastos sectores de la población mundial fuera de la órbita de la educación, hacemos que el mundo no sólo sea menos justo, sino también menos seguro». Para Sen, el aspecto de género de la educación es un vínculo directo entre el analfabetismo y la seguridad de las mujeres.

La educación de las niñas y las mujeres puede reportar una amplia gama de beneficios, desde la mejora de la salud materna, la reducción de la mortalidad infantil y las tasas de fecundidad, hasta el aumento de la prevención contra el VIH y el SIDA4. Las madres con educación tienen más probabilidades de saber que el VIH puede transmitirse mediante la lactancia materna, y que el riesgo de transmisión de madre a hijo puede reducirse tomando medicamentos durante el embarazo.

En el verano de 2009, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un informe titulado «Give Girls a Chance: La lucha contra el trabajo infantil, una clave para el futuro», en el que se establece una inquietante relación entre el aumento del trabajo infantil y la preferencia que se da a los niños varones a la hora de tomar decisiones sobre la educación de los hijos. El informe afirma que en las culturas en las que se da más valor a la educación de los niños varones, las niñas corren el riesgo de ser sacadas de la escuela y, por tanto, es probable que se incorporen a la fuerza de trabajo a una edad temprana. El informe de la OIT señala las estimaciones mundiales según las cuales más de 100 millones de niñas participan en el trabajo infantil, y muchas están expuestas a algunas de sus peores formas.

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Cómo promover la igualdad de género en el lugar de trabajo

Las opiniones expresadas son las del autor o autores y no representan necesariamente las del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo. La mención de un nombre de propiedad no constituye una aprobación del producto y se da sólo a título informativo. Existe una edición en microficha.

El debate sobre el desarrollo ha avanzado considerablemente desde la Primera Década del Desarrollo de las Naciones Unidas en la década de 1960, que hizo hincapié en el crecimiento económico y el enfoque de «goteo» como clave para reducir la pobreza. Uno de los avances notables en el debate ha sido el paso a considerar la igualdad de género como un elemento clave del desarrollo. Las preocupaciones de las mujeres se integraron por primera vez en la agenda del desarrollo en la década de 1970. La decepción por el enfoque de «goteo» allanó el camino para la adopción de la estrategia de necesidades básicas, que se centró en aumentar la participación y los beneficios del proceso de desarrollo para los pobres, así como en reconocer las necesidades y contribuciones de las mujeres a la sociedad. Las activistas expusieron los problemas de las mujeres en foros nacionales e internacionales. A raíz de estos acontecimientos, el movimiento de las mujeres en el desarrollo respaldó la mejora de la conciencia y las capacidades de las mujeres, con el fin de permitirles examinar su situación y actuar para corregir sus posiciones de desventaja. El movimiento también afirmó que dar a las mujeres un mayor acceso a los recursos contribuiría a un proceso de desarrollo equitativo y eficiente.

Dinámica de género en la sociedad

Este informe examina el impacto de la desigualdad y la discriminación de género en la supervivencia, el crecimiento saludable y el desarrollo de los primeros años de las niñas y los niños, así como la justificación para invertir en programas de transformación de género en la primera infancia con el fin de romper el ciclo de la discriminación de género, promover los derechos de las niñas y los niños y avanzar en la igualdad de género.

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Los programas transformadores de género tienen la intención explícita de transformar las relaciones de poder desiguales. Su enfoque va más allá de mejorar la condición de las mujeres y las niñas: buscan mejorar la posición social de las niñas y las mujeres (cómo son valoradas en la sociedad) así como la plena realización de sus derechos.

La primera infancia es la fase de desarrollo más importante de la vida de una persona. Es cuando se aprenden las habilidades cognitivas, sociales y emocionales, que influyen en los logros educativos, la salud y el bienestar a lo largo de la vida.  Cuando se niega a las niñas y niños pequeños el acceso a las oportunidades, la atención y los servicios que necesitan para prosperar y desarrollar todo su potencial, esto afecta al resto de sus vidas.

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